En el camino LA PREVIA

¿Cómo nos convertimos en Nómadas Digitales?

Ser nómadas es llevar la casa a cuestas, vivir de mudanza y no saber dónde dormirás esta noche. Hace más de 2 años que viajamos por el mundo sin ticket de regreso a ninguna parte. Recorrimos el mundo llevando todas nuestras pertenencias en una mochila de 10 kilos, sí, todas. Incluso cargamos con nuestra oficina, porque todos los equipos técnicos que nos permiten trabajar a distancia están dentro de ese mismo equipaje.

Convertirse en nómadas digitales no es un proceso que ocurra de un día para el otro, requiere de una planificación previa y una organización precisa. En principio debemos aclarar que nosotros siempre trabajamos en medios digitales, por lo que el salto fue más bien de una vida sedentaria hacia una vida nómada.

Parece sencillo cuando uno lee esto, incluso en estos tiempos del #HazRealidadTuSueño existe una romantización de la vida nómada que difiere bastante de la realidad. Nada es tan perfecto como parece, ni nadie está tan preparado para lanzarse a lo desconocido. Lo importante, creemos, es animarse a dar un vuelco. Por más difícil que parezca, es necesario ser consciente del objetivo que uno pretende para su vida, y romper con el loop en busca de algo que nos haga sentir mejor.

El viaje de mochileros nos abrió nuevos horizontes en la mente, otras perspectivas del sentido de pertenencia y mayor consciencia sobre otras culturas. Pero para llegar a esto tuvimos que transitar, inevitablemente, un camino. Dejar todo no fue tan duro como adaptarse a la nueva vida, a no tener un sueldo fijo, a mantener todas las relaciones (tanto laborales como personales) a través de la pantalla de un móvil.

Encontrar lugares para dormir y/o trabajar a veces puede ser tedioso, porque no solo es necesario un espacio cómodo sino que es muy importante la conexión a Internet. A veces se cumplen ambos requisitos, otras solo uno, y a veces ninguno.

A menudo nos preguntan cómo hacer para digitalizar el trabajo y, si bien es posible hacerlo de varias maneras, no existe una fórmula universal para todas las profesiones. Nosotros somos millennials, nos dedicamos a la comunicación y el marketing, desde el primer curriculum hasta el último lo envíamos por mail, nuestros trabajos siempre tuvieron a una PC de por medio y hace una década que trabajamos en empresas que ofrecen como beneficio el Home Office. Digamos que casi la totalidad del trabajo ya lo hacíamos de forma online. Algo similar le puede ocurrir a los diseñadores, programadores, traductores, fotografos, etc.

En el viaje, también hemos conocido Nomádas Digitales que re-adaptaron sus trabajos convencionales, como un contador que dejó la ciudad para atender a sus clientes a distancia desde la costa, una psicóloga que cerró su consultorio y atiende pacientes por video-llamada desde la montaña y una profesora de inglés que renunció al instituto británico y enseña en escuelas rurales.

Mantener una rutina laboral dentro de la rutina cambiante del viaje es un desafío. Esto significa que es de vital importancia organizar tu día en función de los horarios en los que tengas que trabajar. Esto dependerá del horario de tus clientes, es decir que el que debe adaptarse sos vos. Por ejemplo, cuando trabajábamos para Argentina y vivíamos en Tailandia, nuestros horarios con los de los clientes eran completamente inversos. En ese caso la jornada laboral para nosotros comenzaba después de la cena y quizás se prolongaba durante toda la madrugada.

Asimismo, es clave poner fechas de entrega alcanzables, porque no es excusa decir “Estaba viajando y no tenía Internet” para justificar el por qué no entregaste a tiempo un proyecto. Esta organización (que recomendamos se lleve adelante con una planilla estimativa de tiempos y fechas) será beneficiosa para ambas partes. En nuestro caso fuimos adaptándonos a eso también. a saber que si era necesario quedarse un día más en un destino para que poder cumplir con las obligaciones, el viaje podía esperar.

Convertirse en Nómada Digital no significa trabajar menos, sino organizarse mejor. Saber en qué proyectos meterse y cuáles es preferible delegar. Ser consciente de las limitaciones técnicas que pueden ocurrir en el camino, así como de la importancia de desconectar cuando el viaje así lo requiere.

Si te interesa este tema, Dejanos tu comentario! Nos gustaría contarte más de nuestra experiencia.

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