Gira x Asia

China: 5 cosas buenas y 5 cosas malas

Ni todo es hermoso, ni todo es horrible. Viajar te permite conocer más acerca de culturas que, en principio, son totalmente desconocidas. Abrir el abanico de posibilidades es expandir la mente.

En este breve resumen compartimos 5 cosas buenas y 5 cosas malas de China:

LO BUENO

1. Todo está organizado

A pesar de la gran cantidad de personas que viven en China, todo está perfectamente organizado. Tanto las enormes terminales de buses y trenes como los gigantezcos aeropuertos están muy bien señalizados y todo funciona correctamente. En la calle, principalmente en los cruces donde hay mucho flujo de personas y vehículos, los agentes de tránsito tienen un rol fundamental para apuntalar y coordinar la marea de gente.

2. No hay inseguridad

A diferencia de lo que muchos creen, China es un país muy seguro. Las penas para los delincuentes son tan severas que nadie se anima a infringir las leyes. El control policial es extremado. Hay puntos estratégicos en determinadas ciudades donde es necesario mostrar los documentos a las autoridades para continuar circulando. Más allá de esto, la gente es muy amable y siempre están dispuestos a ayudarte. La barrera idiomática no es un problema porque los chinos son muy hospitalarios. Se puede andar tranquilo por las calles en cualquier barrio y a cualquier hora del día.

3. No hay timos turísticos

En su apertura al mundo, China intenta atraer cada vez más a visitantes extranjeros. El turismo está muy bien reglamentado por el Estado. Tanto los precios de las atracciones como el de los transportes está debidamente blanqueado y exhibido en los carteles. Se puede visitar, por ejemplo, la Gran Muralla en Beijing por tu propia cuenta sin pagar un centavo de más. Existen buses públicos exclusivamente diseñados para el turismo que tienen precios muy accesibles.

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4. Encontrás todo lo que necesitas (y lo que no también)

Desde indumentaria hasta juguetes, pasando por accesorios, productos de belleza, tecnología y mucho más. China es la gran fábrica de cosas del mundo. En todas las ciudades es posible encontrar miles de negocios – algunos están ocultos en subsuelos o en los pisos superiores – donde habrá muchísimos productos que te querrás llevar, pero que quizás no necesites tanto. Los precios son asombrosamente muy bajos y la tentación muy alta. Por otra parte, abundan los mercados callejeros donde se come muy bien por poquísimo dinero.

5. Una cultura milenaria por descubrir

China es una de las civilizaciones más antiguas del mundo, reconocida por enormes hitos para la humanidad, llena de historia, costumbres y arte. Las tradiciones imperiales, heradadas de las dinastías Qing y Ming todavía viven en las calles de la capital Beijing y en otras ciudades del país. Asímismo los enormes templos budistas, la sabiduría ancestral del taoísmo expresada en el I Ching, la cultura del té, las prácticas del taichi en los parques y la historia de Mao Zedong vigente en cada rincón.

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LO MALO

1. Restricciones a Internet

Existen muchas restricciones en China que son dificiles de entender para los occidentales. Por ejemplo, Internet no es la misma que en el resto del mundo. Así como los medios, los contenidos y la publicidades están totalmente regulados por el gobierno. El Estado impone normas muy autoritarias para la difusión de mensajes y, si bien el acceso a wi-fi es público en muchos lugares, la mayoría de los sitios web están bloqueados. La prohibición abarca a todos los dispositivos que intenten conectarse desde el territorio chino, pero existen algunas aplicaciones para burlar el control y poder navergar sin problemas.

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2. La contaminación es un problema grave

Con la industrialización exacervada llegó la contaminación del aire. Las fábricas que se instalan en China tienen muy pocos controles ambientales y la producción de carbón generó en las últimas décadas un enorme manto de humo contaminante que es posible verlo a simple vista. Si bien en los últimos años se lograron reducir los índices de contaminación del aire, todavía este problema no puede erradicarse y son muchísimas las personas que tienen enfermedades cardiorespiratorias y poca expectativa de vida por estas causas. Además de chequear el clima, los chinos de las grandes urbes suelen también consultar los índices de contaminación del aire para salir con barbijos a la calle o directamente evitar todo tipo de exposición.

3. El tránsito es caótico en horas pico

Si bien, como decíamos anteriormente, la policía ejerce un fuerte control en la vía publica para evitar problemas de este tipo; moverse por la vía pública de las principales ciudades suele ser dificultoso. La cantidad de personas que circulan a diario, a bordo de vehículos o a pie, es enorme y hay que prestar muchísima atención. Las motos y bicicletas parecieran multiplicarse por cuadra y las bocinas pueden dejarte un poco sordo. Es importante mantener la calma, respetar las señales de tránsito y no estresarse para evitar pasar malos momentos.

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4. Las distancias son enormes

Es uno de los países más grandes del mundo, y si bien está muy bien conectado por sus transportes públicos, viajar de un punto a otro de China puede ser algo tedioso. Existen trenes de alta velocidad, como el famoso tren bala, que en pocas horas pueden recorrer cientos de kilómetros. Pero esos pasajes, en comparación con otras alternativas de transporte, son realmente caros. El tren siempre será la mejor opción para viajar, porque la red ferroviaria es excelente y hay trenes que viajan de noche con camas y comedores incluídos, aunque hay que estar atentos para conseguir esos tickets que suelen agotarse rápidamente. Los buses también son una buena opción, aunque hay distancias que requieren de muchas horas de viaje y eso no está bueno.

5. Pocos lugares son libres de humo

Los chinos tienen una adición muy fuerte al tabaco. Es común verlos fumar en espacios reducidos sin ningún problema. Los hoteles tienen habitaciones especiales para fumadores, pero el invasivo humo del cigarrillo suele expandirse a los demás sectores. En los trenes ocurre algo similar, al ser tantos lo que fuman, la ventanilla habilitada no alcanza para ventilar lo suficiente y el olor a cigarro por momentos se torna insoportable.


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