Asia

La comida vietnamita que no debes dejar de probar

Hoy amanecí con un sabor especial en mi boca y vine directo al teclado para narrarlo. Los viajes dejan huellas, sensaciones que aún perduran en la mente y se trasladan al paladar. Es curioso como podemos traer al presente apetitosos recuerdos tan nítidos del pasado, como si recién hubiesemos acabado ese último bocado que nos dejó encantados.

Como en aquellas mañanas ruidosas sumidos en el calor de Hanoi, sentí esa inolvidable combinación de ingredientes fríos y calientes, agridulces, a veces picantes, y muy deliciosos. No es casual que el recuerdo me llegue por la mañana, porque lo he desayunado en inumerables situaciones: por la calle, en hoteles, a bordo de un tren, en mi casa o en bares. Es un plato ideal para comenzar el día, pero también es posible comerlo durante el almuerzo, la mierienda o la cena.

slices of breads

Estoy hablando del Banh Mi, el clásico bocadillo vietnamita que suele rellenarse de carne, cerdo o pollo, paté, tomate, rábano, pepino, ralladura de zanahoria, cebolla, cilantro, encurtidos y salsa picante. Aunque en cada región del país, porque se come en todo Vietnam, suelen prepararlo con sus ingredientes favoritos y siempre es rico.

De apareciancia es un sandwich normal, pero en verdad es mucho más que un bocadillo. Su preparación es única, yo al menos no lo había probado nunca antes en otro lugar. Quizás en primera instancia uno lo deje pasar, pensando en la simpleza que puede tener este menú. Sin embargo, es un auténtico manjar de la cocina vietnaminta, influenciada por la mezcla cultural que impuso la colonia francesa desde el siglo XIX.

Los europeos introdujeron la tradicional baguette en el territrio asiático y allí comenzó la historia del Banh Mi (literalmente «pan de trigo»). Sin embargo, como ocurre habitualmente, la cultura se transforma con el paso de la historia y esto repercute directamente en la alimentación del pueblo. En 1954 Vietnam logra la independencia de la colonia francesa y, para ese entonces, la elaboración ya tenía el toque adaptado al gusto de los vietnamitas.

La trágica historia del país asiático se prolongó durante el siglo XX con la Guerra de Vietnam (1955-1975). Durante ese período, prácticamente no quedaron registros del Banh Mi, pero poco a poco fue resurgiendo para alimentar a una población devastada después de 20 años de conflicto armado. Este hecho histórico modificó también la receta. Ante la escases, la harina de trigo se sustituyó por harina de arroz y la nueva elaboración le aportó otra textura a la masa, dejando así un pan más suave y esponjoso, con una corteza menos dura que la baguette original.

En la actualidad, no existe rincón de Vietnam en dónde no preparen un Banh Mi. Los hacen de diferentes rellenos, ya hay versiones más inovadoras que se alejan del purismo tradicional y lo adaptan a paladares globales. Por ejemplo, los hay de pescado rebozado o de milanesa, también de salchicha, con huevo frito o con hamburguesas. Existen versiones gourmets y también los elaborados en los puestos de la calle.

La baguette vietnamita es tan versátil que no necesita de grandes utencillos para comerlo. Tan solo las manos y unas cuantas servilletas. Para acompañarlo,tu bebida favorita estará bien, porque marida perfectamente con café, zumos y hasta con cerveza. Un auténtico manjar entre panes, que ya mismo voy a prepararme.

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