Ideas

5 hábitos que adquirimos viajando y hoy nos ayudan a pasar la cuarentena

Dejar la oficina para salir de viaje por el mundo fue una de las decisiones más importantes de nuestras vidas. Y más allá de todo lo que proyectamos, y del hecho concreto de cumplir un sueño, la vida de viaje nos obligó a modificar drásticamente algunas de nuestras rutinas.

En tiempos de pandemia, donde todo el mundo está intentando acomodarse a una nueva forma de vida, queremos compartir estos 5 hábitos que adquirimos viajando y que hoy nos ayudan a pasar la cuarentena.

Acostumbrarse a la incertidumbre

No saber qué sucederá mañana, porque ni siquiera sabremos dónde dormiremos esta noche. Al principio fue bastante complicado, la mente humana tiene tendencia a organizar todo por más desorganizados que seamos. Cuando se vive de viaje la administración es clave para la ejecución de un plan, sin embargo el camino suele estar llenos de imprevistos, y eso que creías que tenías bajo control, puede que no sea tan así y te obligue a recalcular tus planes. Nos fuimos acostumbrando a que quizás haya cosas que no se puedan predecir con tanta anticipación y, en esos casos, es mejor concentrarse en el presente. El camino debe transitarse paso a paso, porque todos los días pueden ser diferentes, y eso no debería ser algo malo.

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Convivir 24 horas con tu pareja

No es lo mismo verse un par de horas, incluso viviendo bajo el mismo techo, en una casa que ambos eligen como hogar, que estar todo el tiempo recorriendo juntos diversos rincones del mundo. El estrés está, el mal humor también, las puteadas, el berrinche y el reclamo. Todo, todito lo que ocurre en las parejas y hasta, por momentos, multiplicado por el célebre choque cultural. Lo que no está es la puerta para irnos y volver al rato, la posibilidad de enojarse forever, ni la casa del amigue para ir a hacer catarsis.

Pasar las 24 horas con tu pareja es aprender a convivir en la diferencia para encontrar el punto en común. Es tener en claro que sin respeto no hay amor, que es mejor acompañarse que marcarse los errores, que es necesario que uno esté firme para cuando el otro tambalea. Compartir las curiosidades, los gustos y las actividades está bueno un rato. También es importante que la pareja tenga sus espacios propios para que cada uno pueda explorar sus cuestiones personales en soledad.

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Trabajar a distancia y organizar los horarios

Llegar a la oficina a determinada hora, sentarte siempre en el mismo escritorio, pasar reportes diarios a un jefe e irte a casa cuando culmina la jornada, aunque a veces no nos guste, nos organiza la rutina laboral y – por ende – la vida. No movernos de casa y andar todo el día en pijama sin ver al jefe, suena ideal pero puede convertirse en una complicación a la hora de organizar el trabajo.

La clave, para nosotros, está en armar una estructura basada en horarios para trabajar y horarios para relajarse. Es decir, encontrar un espacio cómodo dentro de la casa para darle toda la dedicación que el trabajo requiere, tomarse recreos y volver a la carga, pero también ponerle fin a la jornada cuando así lo amerita y no atender más tareas hasta el próximo día.

Hacer ejercicios en recintos reducidos

La vida nómada nos obliga a mudarnos con frecuencia, a cambiar de países y ciudades, por ende de climas y de comodidades. Hemos vivido en lugares amplios y cálidos, con posibilidades de salir a hacer ejercicios al aire libre, y también en pequeñas habitaciones donde afuera hacía mucho frío. Por ejemplo, cuando visitiamos Kyzylorda, en las estepas nevadas de Kazajistán, improvisamos un gimnasio casero en una habitación con una colchoneta y pesas fabricadas con botellas de agua.

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Aprovechar el tiempo y reducir la ansiedad

Viajar arriba de un bus o un tren durante dos días enteros sin acceso a Internet fue algo que hicimos más de una vez en nuestro viaje por el mundo. Al principio eso nos generaba incomodidad, porque al cabo de algunas horas uno quiere que el trayecto culmine, pero con el tiempo fuimos apreciando esos “tiempos muertos”, reduciendo la ansiedad de llegar a destino, y aprovechando para pensar, leer, proyectar, aprender algo nuevo, escribir, conversar, etc. Con la costumbre de viajar largo, nos fuimos familiarizando con estos tiempos extensos en dónde no había demasiado que hacer, y hasta los comenzamos a disfrutar, queriendo que los viaje durasen mucho para relajarnos y hacer todas esas cosas que habitualmente no podíamos hacer.

 

3 comentarios

  1. Ya se lo habia escrito en otro comentario. Cada vez que veo sus aventuras en YouTube o en esta plataforma me Inspiran el alma, anoche vi su salida de China y la Estrada kasajistan toda una aventura al mejor estilo de Hollywood, wow!! Se que ya habia pasado hace algunos meses de esto, pero les confieso q lo sufri como si apenas estuviese sucediendo y la alegria q senti cuando lo lograras ni se imaginan.
    Soy una Colmbiana q emigro a USA ya hace mucho rato y he pasado por grandes cosas y hoy amis 51 q ganas de imitarlos medan. Pero todos tenemos nuestras propias aventuras en donde quiera q estemos.
    Bendiciones Infinitas!! Y que NUESTRO PADRE CELESTIAL, les BENDIGA a donde quiera q vayan. Un abrazo fraterno🙅‍♀️🙏🙏
    .

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