Ideas

Nunca hicimos voluntariados y te contamos por qué no elegimos esa forma de viajar

Para nosotros, viajar es más que visitar países, coleccionar fotos de paisajes o colocar pines en un mapa. La forma de planear y desarrollar nuestro viaje está más bien relacionada con vivir la vida de la manera más fiel a las ideas que tenemos. Pretendemos habitar el mundo de manera consciente y responsable, aunque el sistema a veces nos agobie con imposiciones y una falsa sensación de plenitud en una realidad globalizada cada vez más desigual.

Sabemos que existen diversas formas de viajar y que cada viajero sustenta sus trayectos como quiere (o puede). Nuestra experiencia es sumamente personal, así como las ideas formativas que generamos todos estos años. Incluso, nuestro pensamiento es anterior al día en el que nos cargamos la mochila al hombro para salir de viaje por tiempo indefinido. No hacemos voluntariados por el mundo, por el mismo motivo que jamás pedimos comida a través de Glovo o nunca nos subimos a un Uber o un Grab. Son las ideas que tenemos las que nos rigen en la vida y, por ende, en los viajes. Tratamos de vivir/viajar en coherencia con ellas.

La llamada «uberización laboral«, resumida en la digitalización de trabajos – presuntamente independientes – gestionados desde aplicaciones móviles, favorece a la precarización del empleo y son un mal de época. Lo vemos a menudo, personas que trabajan para grandes corporaciones globales, pero que no son reconocidos plenamente por ellas como tales. Nada nuevo. Somos Millennials y lo estamos viendo todo. Pertenecemos a la generación puente entre los nativos digitales y los que inventaron Internet. Somos el nexo entre lo que fue y lo que viene, el gris entre dos opuestos irreconciliables, el mundo antes y después de la World Wide Web (WWW).

Mientras codeamos la realidad moderna haciendo home office, reinventamos los límites de lo posible. Y las posibilidades crecen a diario reankeadas en el Market Place. Obvio, estamos hablando de las apps. El desarrollo de las herramientas digitales y los cambios que traen a la forma en que vivimos todos los días, son mucho más rápidos que las normativas necesarias para que el Estado, alguno, en alguna parte, pueda asegurar una existencia plena de derechos. En caso de que tal existencia suceda, en algún lugar, en alguna parte.

Vivimos  en un mundo mega-digital, efímero y cambiante, que crece a un ritmo caótico y al que poco le importa el bienestar general, aunque esa sea la línea fundamental para explicar cualquier nuevo lanzamiento.

La facilidad de acción, transacción y movimiento que nos fascina de las Apps, es la cara visible de una moneda, que esconde en la otra, a los principales beneficiarios de un sistema carente de derechos para los usuarios.

No es novedad que la cantidad de información personal disponible online, permite a las corporaciones crear aplicaciones que respondan de forma exitosa a las necesidades de perfiles de usuario predefinidos, según los consumos digitales mayoritarios.

La vida nómada y la imposibilidad de trabajar de forma legal en el extranjero sin ser residente, propiciaron la aparición de Apps que ofrecen suscripciones pagas con ofertas laborales, a las que erróneamente llaman voluntariados. A cambio brindan un lugar dónde pasar la noche y algo de comida, en el mejor de los casos: organización feudal en plena era digital.

¿Qué son los voluntariados?

Wikipedia dice esto: El voluntariado es el trabajo de las personas que sirven a una comunidad o al medio ambiente por decisión propia y libre.

Hermosa definición para fundar sobre ella una compañía millonaria que oferta trabajo precarizado a nivel mundial y que, lejos de beneficiar causas sociales u ONGs, buscan el lucro ahí dónde la brecha digital le gana a la ley analógica.

La propuesta implica una competencia desleal respecto al trabajo reglamentado bajo leyes laborales: los voluntarios no gozan de sueldo alguno, seguro de salud, cobertura de accidentes, aportes o cualquier otro derecho básico necesario para establecer una relación laboral en dependencia. Tampoco insta a las partes empleadoras a cumplir ninguna obligación y carga sobre la responsabilidad personal del usuario – “empleado esclavo” – cualquier acción, decisión o inconveniente que puede resultar de la tarea voluntaria. ¿Es el voluntariado una nueva forma de esclavitud en el siglo XXI?

¿Cómo hago para ser voluntario?

La web con mayor número de usuarios registrados, más de 2 millones hasta el momento, exige el pago mínimo de USD 49 de membresía anual y otorga un código de descuento si promocionas su uso entre tus conocidos. Luego de completar tus datos personales, venderte de buena persona, confiable y responsable en este input y en aquel, subís una foto linda y… tarán! Ya estás listo para aplicar a tu voluntariado.

A ver si entendimos, con el abono de una suscripción – es decir, entregando parte de mi capital a una empresa desarrolladora que actúa como mediadora – compro la posibilidad de trabajar con un tercero, a cambio de un lugar dónde dormir, pero sin una remuneración que me permita recuperar parte de la inversión inicial, porque intercambiar trabajo por dinero sería ilegal, pero organizarse bajo un régimen que terminó con la Revolución Francesa no inflige ninguna norma.

El beneficio del «viajero voluntario» está por fuera del sistema capitalista, estatal y laboral mientras que el beneficio de la empresa proveedora de las ofertas es con fines de lucro, sin impacto social responsable alguno.

La romantización de los voluntariados por el mundo a través de aplicaciones pagas, como medio para el fin de un viaje a toda costa, encubre la precarización laboral a la que sus usuarios se someten. Oculta prácticas contractuales esclavizantes y las disfraza de intercambio cultural enriquecedor.

¿Estamos diciendo que los voluntariados son malos? Para nada. De hecho la relación entre humanos, basada en el intercambio de bienes o habilidades en pos de un beneficio común es tan antigua como nuestra existencia.

Sin embargo, sí creemos que es malo el enriquecimiento de corporaciones que, a través de aplicaciones pagas y usando causas de impacto social como bandera, promocionan el trabajo precarizado con la promesa de conocer el mundo viajando barato, porque al fin y al cabo las víctimas somos siempre los trabajadores.

4 comentarios

  1. Se tenía que decir y se dijo! A mi algo de todo eso no me cerraba y no podía darme cuenta bien por qué. Gracias por elaborar el concepto que necesitaba

    1. Me pasó igual, tener que oagar la suscripción a la página como que me desanimó y preferí seguir viajando como siempre … intentando de aumentar la veces por año

  2. Y a esto agregaría que en cierta forma también ocupan los puestos de trabajo que en general desempeñan las personas con menos posibilidades de empleo en los países, por lo que tambien los precariza

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